A Marco Bulacia Wilkinson le alcanzo un enunciado propio del automovilismo, “es el deporte de lo impensado” así de simple aunque el mundo relaciona la perfección con la producción y esta aseveración no es tal, el nacional marcaba el ritmo del Rally Adriático con un altísimo nivel de conducción, sufrió el percance previsto pero casual.
Los entendidos, opinan nadie puede desconocer lo complicado que es hacer un rally sin tropiezos por la dependencia existente en todo el entorno que funciona una prueba, y como Bulacia es impetuoso ocurrió el infortunio.
El mundo que rodea a un coche de carreras es hostil, hay zarandeos, cambios extremos de marchas, golpes, vibraciones, calor y presión psicológica y todo junto se añade a un nivel de estrés muy intenso, de manera tal, que cuanto más en forma este el atleta mejor soportara esta carga sin perder la concentración ni experimentando bajadas en el rendimiento al momento de competir.
El evento italiano quedo atrás, ahora viene lo importante el Rally de Cerdeña que ilusiona al deporte boliviano, porque es una de las alternativas para consolidar la propuesta de nuestro único representante a nivel mundial.
El binomio está centrado en el próximo examen, el más complejo, pero más allá de cualquier consideración nuestra quimera vive en la “muñeca” del boliviano.
Congratulaciones en su día a Marco Bulacia Wilkinson. Al papa Bulacia agradecimientos por hacernos soñar.
(Por: Fer Aramayo)














