Qué extraña capacidad de hacer desaparecer las curvas, cuando otros han de enfrentarse a ellas y los talentosos como el boliviano hacen que el coche obedezca mientras otros sufren para domarlos.
Los técnicos no suelen hacer que el público enloquezca, pues sus trayectorias son precisas y economizan sus gestos, pueden dar cien “pasadas” y las ruedas pasaran por el mismo lugar con una pequeña diferencia de tan solo unos centímetros y con una precisión inhumana que enloquecen los cronómetros, esa la premisa del boliviano Bulacia.

Esa práctica la está haciendo nuestro representante en Francia, porque los pilotos en los que prima la técnica gustan salir a toda velocidad y aprovechar la toma de las curvas para lograr una ventaja y administrar la misma durante el rally.
Tener talento puro es, a menudo delicado porque están acostumbrados a consolidar la estrategia de competición y el binomio boliviano-argentino sigue en proceso de adaptación, mejor conocimiento para “gobernar” el “bólido” francés.
La afición aguarda ilusionada el cetro mundial. Días finales de ensayos para Marco Bulacia Wilkinson. (Fernando Aramayo Chávez).














