Carreron, hizo el nacional en el “Rally Aboboreira” en la Clase WRC2 jr con núcleo en Portugal. Confiablidad plena en el provecho que le prometía el Toyota Yaris. Maniobras, casi perfectas en un piso nuevo para él, donde los frenajes y los espacios de aceleración funcionaron ordenadamente.

Complemento total con el vocero, unión privativa para alcanzar el ecuánime. Las cánones del “bólido” fructificaron al máximo para reforzar el objetivo, la ansia fue controlada, ya que, el equilibrio emocional de un piloto de automovilismo deportivo es diferente a cualquier otra persona por el alto riesgo que implica este deporte, pero mas allá de esta consideración los versados opinan que Bruno, tiene manejo meticuloso y ese detalle es la consecuencia del brío del boliviano, por superar lo desconocido en plataformas nuevas y mantener el ritmo de un rally.

La invención vive, porque un tenor del automovilismo deportivo boliviano ratifico su competitividad. Segundo palmares del año para el boliviano. Garbos, papa Bulacia.















