Nosotros los niños grandes, aquellos que seguimos luchando por no dejar frustrados nuestros sueños infantiles, cuando nos vemos empolvados y sudorosos detrás de un volante imaginario siendo protagonista de una competición.

Nosotros que no sabemos, si es locura, lo que nos lleva a desafiar el peligro. Valientes para pocos. Inconscientes e irresponsables para muchos.
Hoy concentrados en ti, con la emoción que nos embarga segundos antes de partir, te pedimos humildemente: por nuestros seres queridos para que nos perciban, estriben, escolten y conciban nuestro amor.

Por los pilotos que en su ímpetu superando la velocidad impuesta por las “maquinas” llegaron que estaban acostumbrados primeros a la final donde nos espera la bandera a cuadros en manos del Padre Celestial.

Por los Franulic, los Bendek, los Udler, los Crespo, los “chino” Méndez, los Montenegro, los Alcázar. los Del Castillo. los Sánchez, los Rivera, los Juanitos Morales y Conde, los Ahern, los de los Heros, los Pardo, los Nuñez del Prado. los Merguzzi, los Camacho, los Benzi, los Romero….los Cosio, los Aguirre, los Lazarte, los Espinoza, los Burgoa, los Bass Werner, los Riveros, los Vargas, los Ahern, los Tuma, los Espinoza, los Dalence, los Pabón y otros bravos que cruzaron tu meta, jóvenes en años, pero añejos en emociones vividas.

Por los pilotos, copilotos, dirigentes, periodistas, a quienes al momento de nacer nos soplaste más fuerte que a los otros introduciéndonos el vértigo en el alma los que controlando nuestro propio miedo te rogamos nos sigas alimentando de valor para poder vencer con pulso firme y acelerador a fondo las curvas de los caminos, los obstáculos de la vida.

Señor antes de cada largada repetiré JESUCRISTO YO CONFIO EN TI Y PARTIRE CONFIADO, FELIZ SABIENDO QUE ESTAS LEYENDO LA HOJA DE RUTA A MI LADO…por último cuando el motor de mi vida se funda y tenga que abandonar una competencia, que no haya lagrimas, mejor una bandera a cuadros para iniciar carrera a Tu encuentro.














